Barranquismo: la gran revelación del 68 Campamento FEDME

Barranquismo: la gran revelación del 68 Campamento FEDME

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La novedad introducida por la organización del Club Montañeros de Aragón de Barbastro en este 68º Campamento FEDME ha sido la sección de Barranquismo. Esta actividad ha sido un gran éxito tanto de aforo, entre 17 y 30 personas por jornada de barrancos a parte del guía profesional de La Casa de los Guías de Radiquero y de los voluntarios del Club Montañeros de Aragón, como en el conjunto de la actividad. Ha imperado la profesionalidad de los guías y los voluntarios, salvaguardando la seguridad del numeroso grupo en todo momento.
Asimismo, entre todos los participantes venidos de toda la geografía española (Valencia, Murcia, Badajoz, Cataluña, etc.) ha imperado el compañerismo tan necesario para solventar situaciones en ocasiones complicadas y ha sido frecuente la ayuda de los más experimentados con los más inexpertos.
Todos los barranquistas de estas cuatro jornadas, han destacado la buena organización por parte de los montañeros de Aragón, el buen hacer y la simpatía de los guías de la casa de los guías y de los voluntarios.

Lunes: Barranco Miraval

Partimos desde el punto de encuentro en el camping de Bielsa, un grupo de unos diecisiete con Abel Zamora guía de la empresa de deportes de aventura Casa de los Guías y los voluntarios de Montañeros de Aragón Barbastro. Vamos en coche hasta Hospital de Tella donde dejamos los vehículos y nos desplazamos en furgonetas hasta el punto de aproximación dónde emprendimos una caminata con los trajes de neopreno formando mochilla, tal y cómo nos enseñaron los guías. La aproximación al barranco supuso una caminata de unos quince minutos.
Se trata de un barranco sencillo para iniciación que no requiere de rapeles en un principio pero que debido a la reciente crecida del río resultó de mayor complejidad por lo que fue necesario efectuar unos pequeños rápeles. En un principio Abel decide salir del barranco después de superar algunos tramos soleados y con divertidas charcas, dado que no llevábamos arneses suficientes. Afortunadamente y gracias al encuentro con cuatro guías procedentes de Navarra y La Rioja que estaban desarrollando el barranco y a que nos prestaron los arneses, pudimos evitar la vuelta atrás y llegamos a concluir el primer y más complicado tramo del barranco. Tras llegar a ese punto intermedio sobre las seis de la tarde, mucho más tarde de lo establecido, Abel decide dar por finalizada la excursión, dado que los coches ya estaban estratégicamente aparcados para efectuar esta maniobra en caso necesario. Llegamos a los vehículos mediante una ascensión que puso a prueba la resistencia de los más débiles.
La emoción vivida durante este primer barranco puso el listón alto respecto a las venideras y todos agradecimos el poder contar con un guía tan experimentado.
La buena temperatura del agua junto con el solecito hizo que todos los miembros disfrutamos de los mil y un paisajes que nos ofrece éste fantástico barranco del río Yaga.

Martes: Barranco Viandico y cueva

Partimos hacia el Barranco de Viandico una treintena de personas junto a cuatro miembros voluntarios de la organización capitaneados por Abel, voluntario del campamento y guía profesional.
El desplazamiento hasta el acceso al barranco lo efectuamos en los coches particulares llegando hasta Escalona y cogiendo la carretera hacia Fanlo. La aproximación supuso una caminata ascendente de unos quince minutos. El acceso natural a este barranco de características acuáticas, se produce a través de una larga cueva.
Tras colocarnos los frontales para iluminar el camino, nos adentramos en la cueva. Lo primero que nos encontramos es abundante barro que se compensa con la magnificencia del interior por sus abundantes estalactitas. A medida que la oscuridad nos envuelve, se nos va reduciendo el espacio tanto en horizontal cómo en vertical hasta el punto en que nos vemos obligados a arrastrarnos transformándonos en croquetas de barro. La altura de la cueva empieza con una altura de más de tres metros estrechándose hasta llegar a unos cuarenta centímetros.
Justo después del espacio más limitado de la cueva, llegamos a su salida dónde nos espera un frío chapuzón en una soleada charca. Después de coger fuerzas, reemprendemos el camino hasta la llegada a los saltos dónde los menos atrevidos también saltaron los más de 5 metros de desnivel, gracias al apoyo de los demás compañeros y de los voluntarios.
Después de varias charcas y un precioso recorrido llegamos a la última parte dónde podemos observar un gran rapel en la zona del puente. Se agradece que la vuelta al coche sea corta y con un fantástico entorno arbolado.

Miércoles. Barranco Trigoniero

Partimos unas veinticinco personas incluyendo a Roberto, guía de la Casa de los Guías, un guía de la empresa Trol y a los cuatro voluntarios de Montañeros de Aragón Barbastro, del punto de encuentro en el camping de Bielsa tras el reparto del material necesario (neoprenos, cascos y arneses). Nos dirigimos en vehículos particulares hacia el punto de inicio de la aproximación al Barranco. Tras un cuarto de hora de caminata con ligero ascenso, llegamos al arranque del barranco que iniciamos prácticamente con un pequeño descenso de rapel de unos cuatro metros. Se trata de un barranco de una dificultad media en la que sucesivamente fuimos realizando un rapel en mojado, de unos 16 metros, y 2 rapeles de unos veinte metros. Lo que más ha gustado entre los barranquistas ha sido un divertido tobogán de cuatro metros tras el que nos zambullimos en una tranquila charca.
La presa superior nos ha reducido el nivel del agua hasta el punto que hemos podido parar prácticamente todo el caudal haciendo presa con nuestro cuerpo para posteriormente soltar toda el agua justo en el momento en que el compañero que rapelaba tenía su cabeza debajo del agua.
También en ésta ocasión se acaba el barranco, justo después de un rápel, llegando prácticamente dónde hemos dejado los coches.

Jueves. Barranco de Escuaín

Partimos en coches particulares, una veintena de personas desde el punto de encuentro en el camping de Bielsa, con dirección a Escalona para coger la carretera hacia el inicio del Barranco de Escuaín. Allí nos equipamos con el neopreno, el casco y el arnés ya que la entrada al barranco está a unos diez minutos de la zona de aparcamiento. Se trata de un barranco seco, y nada más llegar ya tenemos que efectuar el primer rapel de algo más de veinte metros. El rapel se salva sin dificultad por el numeroso grupo ya que todos los participantes en la excursión saben rapelar y algunos de ellos son expertos en alpinismo o espeleología. Inmediatamente tenemos que efectuar un nuevo rapel combinado con otro cuya dificultad radica en la aparición de agua que conlleva posibles resbalones en el descenso. Este rapel culmina con nueve metros de descenso en vuelo. Tras superar estos rápeles y ya en el cauce del río vamos descendiendo por el mismo con algún tobogán y con la sorpresa de un sifón que se salva pasando por un estrecho que obliga a desprenderse de las mochilas para poder descender y llegar hasta el interior de una cueva que permite poco más que sacar la cabeza entre el agua y la roca. El espectáculo interior es magnífico ya que al entrar la luz por pequeños huecos se consigue una iluminación especial de la roca que nos envuelve y del agua que nos cubre. Para la mayoría resulta lo más bonito del barranco. La culminación del barranco supone salvar un rapel de casi treinta metros con los últimos 15 metros en vuelo junto a una cascada y que termina en un remanso de agua.
Se termina la excursión con una caminata ascendente de cuarenta minutos y otros veinte minutos por la carretera hasta llegar a nuestros vehículos. De ahí vuelta al punto de partida tras media hora de conducción.
En mi opinión, es el barranco más interesante de los cuatro realizados, por su mayor complejidad en los rápeles y la belleza del paisaje. El buen tiempo también nos acompañó en esta ocasión.

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