Miércoles, 21 agosto 2019
Autores Publicado porPilar Abad

Pilar Abad

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El viernes día 29 fue la clausura del 68º Campamento FEDME en Bielsa. El acto que inicialmente debía comenzar con la actuación del Grupo Folclórico Valle de Pineta de Bielsa en la plaza del pueblo a las 20 horas, debido a las inclemencias del tiempo se fue retrasando, hasta que finalmente se trasladó la actuación de forma improvisada al salón del Ayuntamiento donde se congregaron cerca de un centenar de personas. Entre los asistentes, se encontraban los miembros de la organización y de la FEDME: José Masgrau, Luis Masgrau y Joan Garrigós. La actuación discurrió con normalidad a pesar de disponer de un espacio más reducido, terminando con un baile colectivo que desató la sonrisa de todos los asistentes.

A continuación, los montañeros se trasladaron al Pabellón Polideportivo donde tuvo lugar la cena de convivencia que contó con casi 400 personas (sumando a los montañeros y a los cuarenta voluntarios). La cena de adultos tuvo como plato fuerte un estofado de ternera con patatas que fue elaborado por un catering y que resultó del agrado de todos.

Sobre las once de la noche y con adelanto sobre la hora prevista, comenzó el acto oficial de clausura con la presentación en el escenario de José Masgrau, presidente del club Montañeros de Aragón de Barbastro, Luis Masgrau (presidente de la Federación de Montaña Aragonesa) y Joan Garrigós, presidente de la FEDME. Tras los discursos de las autoridades, hubo menciones especiales y se entregaron varios galardones:

1.- Club más numeroso: Club Universitario de Montaña de Murcia con más de 90 participantes en el campamento.

2.- Club más alejado: Isla del Hierro (Canarias).

3.- Montañero de mayor edad: José Luis Soro con 82 años.

4.- Mención especial a Carlos Herráez por su colaboración con el campamento infantil y con la sección de barranquismo.

5.- Mención especial a Olaf de siete años por hacer dos excursiones de adultos: Puerto de Salcorz y pico Batallaince el miércoles y los Lagos de La Munia el jueves.

Tras las menciones, José Masgrau agradeció a los casi cuarenta colaboradores y voluntarios de montañeros de Aragón de Barbastro su colaboración en la organización del evento: a los voluntarios de Montañeros de Aragón Barbastro por sus gestiones en la organización y articulación de todo el evento, a La casa de los guías de Radiquero por la coordinación de la sección de barrancos y a sus jóvenes colaboradores, a los voluntarios del campamento infantil capitaneados por Javier Sánchez y por último, a los integrantes de Ronda Comunicación por la impecable trasmisión del evento en la revista digital del campamento.

Para finalizar, se proyectó un video resumen del campamento infantil realizado por sus monitores para que los padres pudiesen disfrutar de las imágenes de sus hijos en sus comienzos como pequeños montañeros. Posteriormente, se repartió a cada niño un cd con el video resumen y un recopilatorio de fotografías.

Tras el acto más institucional, comenzó la verbena cargo de la Orquesta Eclipse musical. Todos los montañeros se mostraron muy animados con la música de estilos variados y algunos bailaron hasta las cuatro de la mañana, a pesar de que al día siguiente todavía quedaban las actividades de barranquismo y escalada.

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La actividad de barranquismo que ha aparecido como novedad en este campamento ha sido todo un éxito y ha encantado a todos los participantes. Tras el descenso de algunos barrancos más sencillos en los primeros días de la semana, en estas dos jornadas se han optado por barrancos de una complejidad media alta para los más atrevidos y enfocada a la mejora progresiva de los participantes en la actividad semanal. Se puede decir que los guías de La casa de los guías de Radiquero, nos han hecho un curso intensivo de barranquismo. Una vez más, hay que destacar que la seguridad de la actividad ha imperado en todo momento, así como el compañerismo entre los participantes.

Día 5, viernes. Barranco de Foz

Una veintena de personas nos reunimos para empezar la ascensión a la salida del Barranco de Foz de la Canal, bien cerquita de Bielsa, dejando los vehículos en un espacio cercano a la carretera y subiendo por un camino pedregoso y con una fuerte pendiente. Justo antes de adentrarnos en el bosque nos tomamos un tentempié y preparamos el material que debido a los largos rápeles (de hasta 55m.) que nos obligan a llevar cuerdas de hasta 65m.
Roberto, el guía, nos advierte de lo resbaladizas que son las piedras y nos recomienda no tener reparos en bajar los toboganes y rápeles con las rodillas o apoyando el trasero. Realmente parece que el agua realice un gran esfuerzo para pasar por entre las piedras, realizando zig-zag y mostrando la blancura de su espuma en prácticamente todo el tramo.
Realizamos hasta cuatro largos rápeles mediante la ayuda de los compañeros de Montañeros de Aragón de Barbastro que nos aseguraron en todo momento. Después de cuatro días de compartir momentos inolvidables he de decir que es de agradecer tener un buen nivel de compañerismo entre los miembros del grupo que hace que los momentos de espera sean incluso interesantes.
Después de un penúltimo rapel muy largo, llega el final del tramo al que se accede gracias a las cuerdas colgadas por Roberto que nos espera colgado de la piedra resbaladiza. No sin respeto por la elevada altura bajamos por el lado de la cascada y podemos disfrutar de una de las más bellas zonas con agua cayendo por todos lados y donde predomina el rojizo de las piedras y el verde del musgo.
Finalmente, con un pequeño paseo, primero por el bosque y luego por la carretera, nos reencontramos en el punto de salida.

Día 6, sábado. Barranco Consusa inferior

El Consusa es un barranco mítico ya que en su tramo completo, supone efectuar unos 36 rápeles. En nuestro caso, descendimos tan sólo la mitad del mismo en su tramo inferior debido a que se trataba de un grupo muy numeroso y con distintos niveles de conocimiento del barranquismo.
Nos reunimos, por último día de este campamento, en el punto de encuentro habitual para la recogida de los neoprenos y el resto de la equipación y partimos en coches particulares unas veintidós personas hacia la zona de acceso al barranco, punto al que llegamos al cabo de cuarenta minutos.
Tras una aproximación de diez minutos, comenzamos el descenso mediante un primer rapel seco de unos veinticinco metros por el que transcurre escasa agua, al menos en su parte inicial, y que supone salvar un total de diecisiete rapeles. El último rapel es el más espectacular ya que tiene treinta y cinco metros de altura con unos veinte en volado.
Tras una caminata por falso llano de algo más de una hora, llegamos al punto donde habíamos aparcado los coches y desde allí nos desplazamos al camping de Bielsa.

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La novedad introducida por la organización del Club Montañeros de Aragón de Barbastro en este 68º Campamento FEDME ha sido la sección de Barranquismo. Esta actividad ha sido un gran éxito tanto de aforo, entre 17 y 30 personas por jornada de barrancos a parte del guía profesional de La Casa de los Guías de Radiquero y de los voluntarios del Club Montañeros de Aragón, como en el conjunto de la actividad. Ha imperado la profesionalidad de los guías y los voluntarios, salvaguardando la seguridad del numeroso grupo en todo momento.
Asimismo, entre todos los participantes venidos de toda la geografía española (Valencia, Murcia, Badajoz, Cataluña, etc.) ha imperado el compañerismo tan necesario para solventar situaciones en ocasiones complicadas y ha sido frecuente la ayuda de los más experimentados con los más inexpertos.
Todos los barranquistas de estas cuatro jornadas, han destacado la buena organización por parte de los montañeros de Aragón, el buen hacer y la simpatía de los guías de la casa de los guías y de los voluntarios.

Lunes: Barranco Miraval

Partimos desde el punto de encuentro en el camping de Bielsa, un grupo de unos diecisiete con Abel Zamora guía de la empresa de deportes de aventura Casa de los Guías y los voluntarios de Montañeros de Aragón Barbastro. Vamos en coche hasta Hospital de Tella donde dejamos los vehículos y nos desplazamos en furgonetas hasta el punto de aproximación dónde emprendimos una caminata con los trajes de neopreno formando mochilla, tal y cómo nos enseñaron los guías. La aproximación al barranco supuso una caminata de unos quince minutos.
Se trata de un barranco sencillo para iniciación que no requiere de rapeles en un principio pero que debido a la reciente crecida del río resultó de mayor complejidad por lo que fue necesario efectuar unos pequeños rápeles. En un principio Abel decide salir del barranco después de superar algunos tramos soleados y con divertidas charcas, dado que no llevábamos arneses suficientes. Afortunadamente y gracias al encuentro con cuatro guías procedentes de Navarra y La Rioja que estaban desarrollando el barranco y a que nos prestaron los arneses, pudimos evitar la vuelta atrás y llegamos a concluir el primer y más complicado tramo del barranco. Tras llegar a ese punto intermedio sobre las seis de la tarde, mucho más tarde de lo establecido, Abel decide dar por finalizada la excursión, dado que los coches ya estaban estratégicamente aparcados para efectuar esta maniobra en caso necesario. Llegamos a los vehículos mediante una ascensión que puso a prueba la resistencia de los más débiles.
La emoción vivida durante este primer barranco puso el listón alto respecto a las venideras y todos agradecimos el poder contar con un guía tan experimentado.
La buena temperatura del agua junto con el solecito hizo que todos los miembros disfrutamos de los mil y un paisajes que nos ofrece éste fantástico barranco del río Yaga.

Martes: Barranco Viandico y cueva

Partimos hacia el Barranco de Viandico una treintena de personas junto a cuatro miembros voluntarios de la organización capitaneados por Abel, voluntario del campamento y guía profesional.
El desplazamiento hasta el acceso al barranco lo efectuamos en los coches particulares llegando hasta Escalona y cogiendo la carretera hacia Fanlo. La aproximación supuso una caminata ascendente de unos quince minutos. El acceso natural a este barranco de características acuáticas, se produce a través de una larga cueva.
Tras colocarnos los frontales para iluminar el camino, nos adentramos en la cueva. Lo primero que nos encontramos es abundante barro que se compensa con la magnificencia del interior por sus abundantes estalactitas. A medida que la oscuridad nos envuelve, se nos va reduciendo el espacio tanto en horizontal cómo en vertical hasta el punto en que nos vemos obligados a arrastrarnos transformándonos en croquetas de barro. La altura de la cueva empieza con una altura de más de tres metros estrechándose hasta llegar a unos cuarenta centímetros.
Justo después del espacio más limitado de la cueva, llegamos a su salida dónde nos espera un frío chapuzón en una soleada charca. Después de coger fuerzas, reemprendemos el camino hasta la llegada a los saltos dónde los menos atrevidos también saltaron los más de 5 metros de desnivel, gracias al apoyo de los demás compañeros y de los voluntarios.
Después de varias charcas y un precioso recorrido llegamos a la última parte dónde podemos observar un gran rapel en la zona del puente. Se agradece que la vuelta al coche sea corta y con un fantástico entorno arbolado.

Miércoles. Barranco Trigoniero

Partimos unas veinticinco personas incluyendo a Roberto, guía de la Casa de los Guías, un guía de la empresa Trol y a los cuatro voluntarios de Montañeros de Aragón Barbastro, del punto de encuentro en el camping de Bielsa tras el reparto del material necesario (neoprenos, cascos y arneses). Nos dirigimos en vehículos particulares hacia el punto de inicio de la aproximación al Barranco. Tras un cuarto de hora de caminata con ligero ascenso, llegamos al arranque del barranco que iniciamos prácticamente con un pequeño descenso de rapel de unos cuatro metros. Se trata de un barranco de una dificultad media en la que sucesivamente fuimos realizando un rapel en mojado, de unos 16 metros, y 2 rapeles de unos veinte metros. Lo que más ha gustado entre los barranquistas ha sido un divertido tobogán de cuatro metros tras el que nos zambullimos en una tranquila charca.
La presa superior nos ha reducido el nivel del agua hasta el punto que hemos podido parar prácticamente todo el caudal haciendo presa con nuestro cuerpo para posteriormente soltar toda el agua justo en el momento en que el compañero que rapelaba tenía su cabeza debajo del agua.
También en ésta ocasión se acaba el barranco, justo después de un rápel, llegando prácticamente dónde hemos dejado los coches.

Jueves. Barranco de Escuaín

Partimos en coches particulares, una veintena de personas desde el punto de encuentro en el camping de Bielsa, con dirección a Escalona para coger la carretera hacia el inicio del Barranco de Escuaín. Allí nos equipamos con el neopreno, el casco y el arnés ya que la entrada al barranco está a unos diez minutos de la zona de aparcamiento. Se trata de un barranco seco, y nada más llegar ya tenemos que efectuar el primer rapel de algo más de veinte metros. El rapel se salva sin dificultad por el numeroso grupo ya que todos los participantes en la excursión saben rapelar y algunos de ellos son expertos en alpinismo o espeleología. Inmediatamente tenemos que efectuar un nuevo rapel combinado con otro cuya dificultad radica en la aparición de agua que conlleva posibles resbalones en el descenso. Este rapel culmina con nueve metros de descenso en vuelo. Tras superar estos rápeles y ya en el cauce del río vamos descendiendo por el mismo con algún tobogán y con la sorpresa de un sifón que se salva pasando por un estrecho que obliga a desprenderse de las mochilas para poder descender y llegar hasta el interior de una cueva que permite poco más que sacar la cabeza entre el agua y la roca. El espectáculo interior es magnífico ya que al entrar la luz por pequeños huecos se consigue una iluminación especial de la roca que nos envuelve y del agua que nos cubre. Para la mayoría resulta lo más bonito del barranco. La culminación del barranco supone salvar un rapel de casi treinta metros con los últimos 15 metros en vuelo junto a una cascada y que termina en un remanso de agua.
Se termina la excursión con una caminata ascendente de cuarenta minutos y otros veinte minutos por la carretera hasta llegar a nuestros vehículos. De ahí vuelta al punto de partida tras media hora de conducción.
En mi opinión, es el barranco más interesante de los cuatro realizados, por su mayor complejidad en los rápeles y la belleza del paisaje. El buen tiempo también nos acompañó en esta ocasión.

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